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jueves, 18 de agosto de 2016

¿Qué es un holograma? (el arte holográfico)

Qué es un holograma, el arte holográfico
Un holograma se trata de una imagen que produce una sensación tridimensional en el que la mira. La palabra holograma viene de los términos griegos "holo", que significa total o completo, y "grama", que significa escritura, pero que en castellano se asocia con la terminología de registro gráfico, por lo que un holograma se puede asimilar con un registro gráfico en el que se registra todo, hasta las tres dimensiones de los objetos.

Uno de los pioneros de la técnica holográfica fue Dennis Gabor, que en la década de los cincuenta la descubrió tratando de mejorar técnicas microscópicas, siendo el responsable haber inventado la holografía y de generar el primer holograma que se conoce.

En cuanto a lo que se refiere al arte holográfico, el escultor francés Maurice Dyens es uno de sus máximos exponentes, siendo el responsable de la elaboración en 2002 de la primera y única Enciclopedia Internacional de arte holográfico que está disponible en CD-ROM e incluye los trabajos holográficos de más de un centenar de artistas. Otros artistas que han destacado en este tipo de arte son Moysés Baumstein y los españoles José María Yturralde y Pepe Buitrago.

Mucha gente puede pensar que la holografía y la fotografía son tecnologías muy similares, y lo son si nos fijamos únicamente en el tratamiento de revelado (como medio de registro se utiliza una sustancia sensible a la luz muy parecida a las utilizadas en fotografía), sin embargo los procesos de grabación y reproducción son muy diferentes. Los polímeros son actualmente los materiales más utilizados para el registro holográfico.

Holografía u holograma
La grabación de un holograma requiere la existencia de dos rayos de luz, que son identificados por los nombres de referencia y objeto. Con el rayo o haz de luz denominado objeto se ilumina aquello de lo que queremos sacar un holograma, haciendo que la luz reflejada se dirija después sobre la placa holográfica, mientras que el rayo o haz de referencia se dirige directamente a dicha placa. Para que el proceso funcione se necesita que entre los dos rayos de luz exista una cierta coherencia, para conseguirlo lo que se hace es generar ambos haces o rayos de luz utilizando un mismo haz y usando un espejo semitransparente, espejo que deja pasar una parte de luz reflejando el resto.

Por otro lado, la luz que se emplea al generar un holograma debe ser de un único color muy puro. Virtualmente, sólo utilizando un láser seremos capaces de generar este tipo de luz con la intensidad necesaria para generar un holograma.

Y en el registro holográfico es donde aparece la principal diferencia con la fotografía, ya que en la placa del holograma no se registra una imagen, sino un conjunto de líneas blancas y negras que son el resultado de la interferencia de los dos rayos o haces de luz antes mencionados. Posteriormente al registro y exposición de la placa, deberemos proceder al revelado, que ya sí que es parecido al fotográfico.

Finalmente para proceder a reconstruir la imagen en tres dimensiones es necesario iluminar de nuevo la placa con el mismo rayo o haz de referencia que se utilizó durante el proceso de grabación. Una vez hecho esto el observador visualiza el objeto como si fuera una figura fantasmagórica en la misma posición en la que estaba el objeto holografiado inicialmente. Pero si dicho observador se mueve, irá viendo diferentes perspectivas del objeto como si realmente se encontrase allí mismo.

Esto no es algo subjetivo, sino puramente objetivo ya que se pueden holografiar distintos ángulos del objeto en distintas posiciones. Lo que se consigue es que el observador tenga una sensación de estar mirando al objeto a través de una ventana (la placa), pudiendo ver todas las partes del objeto que son visibles a través de dicha ventana.

Existen otros hologramas en los que se logra que la figura aparezca por delante de la placa, consiguiendo una sensación de realidad todavía mayor. No obstante, con este tipo de hologramas no se elimina el efecto de viñeteado o recorte de la imagen cuando nos movemos, ya que sólo son visibles las zonas del objeto que se encuentran entre el ojo y la placa. Los hologramas que aparecen en las películas de ciencia ficción, que son visibles desde cualquier ángulo, todavía no han conseguido ser desarrollados y, de momento, no existe tecnología que los pueda generar. Lo más similar a un holograma tridimensional de este tipo consiste en construir una placa de forma cilíndrica y hacer que la imagen aparezca como flotando en el interior de dicho cilindro.

Otra curiosidad de los hologramas es que la información del objeto holografiado se encuentra en toda la placa y no sólo en una parte. Está claro que si tomamos una fotografía de una jirafa y recortamos la parte de inferior de la misma, habremos perdido toda la información correspondiente a las patas. En cambio, si lo que hacemos es tomar una holografía y recortamos la parte inferior del holograma de la jirafa, lo que habremos hecho es hacer más pequeña la zona de visión, pero si nos movemos y nos asomamos por la ventana holográfica, seremos capaces de ver de nuevo las patas. Este hecho hace que muchos investigadores estén estudiando los hologramas para conseguir fabricar memorias que sigan reteniendo los datos a pesar de "romperse" parcialmente.

Puesto que la tecnología no deja de avanzar, actualmente utilizando varios láseres es posible la generación de hologramas en color, e incluso, utilizando unos dispositivos denominados SLM, también es posible producir vídeos holográficos muy elementales.

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