miércoles 30 de enero de 2008

Exposición de arte: Velázquez, esculturas para el Alcázar

El pintor sevillano Velázquez y las esculturas para el AlcázarVeinte de las treinta y cinco esculturas que el pintor sevillano, Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, trajo a España por orden de Felipe IV, se exponen en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta el 10 de febrero de 2008 (la entrada es gratuita). Estás veinte obras de arte traídas por Velázquez, son las únicas que se conservan tras el incendio de 1734 del Alcázar, lugar en el que se encontraban ubicadas. Muchas de ellas fueron a parar a diferentes lugares y dependencias y, 350 años después, se han vuelto a reunir en una exposición. La exposición cuenta con setenta y seis piezas, entre esculturas, libros, cuadros, dibujos y documentos de archivo.

En 1651, Velázquez volvió de Italia con algunas estatuas de yeso encargadas por el rey Felipe IV para decorar su palacio. Cuatro siglos más tarde, un equipo madrileño de restauradoras, formado por Judit Gasca, Ángeles Solís y Silvia Viana, ha devuelto a su esplendor las piezas más olvidadas del pintor, dejadas de lado por su condición de copias. El maestro sevillano pasó días y días seleccionando esculturas y regateando con sus dueños para conseguir el derecho de reproducirlas con la técnica del "vaciado". Fue el mejor experto de Roma, Girolamo Ferreri, el encargado de elaborar estas reproducciones.

Anteriormente, en 1649, Velázquez ya había estado en Roma por orden del rey. Ese año había comprado cuadros de Tiziano, bronces de Cellini y cristalerías venecianas. Es obvio que actualmente pensamos en el pintor sevillano como en el maestro incontestable de la pintura, pero en su época, para su patrón, Felipe IV, el artista era más bien un decorador de interiores. Una anécdota curiosa es el hecho de que Velázquez preparó una sala secreta de cuadros de desnudos en la que sólo el pintor y el Rey podían entrar. Por otro lado, en los archivos históricos de Roma se conservan todos los contratos que firmó, llenos de exigencias y con una cláusula que hoy resultaría chocante, si una pieza no satisfacía a Velázquez, el artesano tenía que repetirla gratis.

El proceso de copiar las esculturas era caro y costoso. El artesano preparaba los moldes o taselos que se colocaban, uno tras otro, sobre la escultura. Los taselos debían encajar perfectamente sobre la pieza que iban a cubrir. Asimismo, cada pieza se tenía que reforzar por dentro con alambre para poder soportar los traslados posteriores. La obra debía dar la impresión de un todo completo, sin fisuras ni grietas, y aunque estaban huecas por dentro, algunas pesaban más de una tonelada. El propio Velázquez escogía el yeso, el más fino y blanco. La peanas de las esculturas tenían que ajustarse a las dimensiones de las habitaciones en que eran instaladas, este hecho supuso que Ferreri tuviese que viajar con Velázquez para montar la estatuas in situ.

La Real Academia guarda 900 copias (vaciados) y las más valiosas son las que el autor de Las Meninas mandó copiar de algunas ricas colecciones romanas, obras que revelan el esplendor del arte griego y romano. Entre ellas se encuentra un Gladiador borghese, listo para el ataque, un Sileno con Baco niño, que arrulla tiernamente al pequeño dios sin sospechar que hasta hace poco pensaban que se trataba de Saturno, el dios que devoraba a sus hijos, un gigantesco Hércules Farnesio, El coloso y La Flora de Farnese, que muestra un cutis limpio y una ropa inmaculada.

Estos vaciados de Velázquez fueron, en su tiempo, piezas de gran valor codiciadas por coleccionistas debido a lo difícil que era poder ver las esculturas originales en una época sin turismo. Además, la precisión de las reproducciones de Velázquez, ayudó a corregir los defectos provocados por restauradores poco habilidosos. Posteriormente, el culto por las obras originales las hizo caer, poco a poco, en el olvido. Precisamente este hecho es el que las ha salvado ya que, mientras algunas colecciones han perdido sus vaciados, los de Velázquez han pasado siglos en aulas y almacenes sin que nadie se interesase por ellos. Sólo los alumnos de la Academia los han usado para sus ejercicios, lo que no les ha librado de algún atropello que otro.

Sin duda, muchos de los que admiren estas esculturas en la Real Academia, no sabrán que están viendo algo reservado a los ojos de reyes.

jueves 17 de enero de 2008

XXVII Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO'08)

XXVII Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO 2008)La XXVII Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO 2008) tendrá lugar del 13 al 18 de febrero de 2008 en el IFEMA (Madrid), permaneciendo abierta al público desde el viernes 15. Galerías de arte procedentes de más de 30 países expondrán pintura, escultura, instalaciones, fotografía, vídeo, new media, dibujo y grabado. Brasil será es país que acudirá como invitado a la feria.

Participarán en la feria un total de 257 galerías de 34 países, de las cuales 70 son españolas y el resto extranjeras. Conviene mencionar el alto volumen de incorporaciones que se han seleccionado este año, un total de 86 (8 españolas y 78 extranjeras) que se vienen a sumar a las galerías que se estrenaron en la pasada edición de ARCO. De ellas, 41 galerías (4 españolas y 37 extranjeras) participarán por primera vez en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo. Esta tendencia aporta una lectura muy positiva para la feria y confirma el creciente interés despertado por ARCO y por el mercado español en el ámbito internacional, así como el espíritu renovador de la Feria.

Secciones de la feria

ARCO 40: Destinada a complementar y enriquecer la Feria con la presencia de galerías de arte que aporten una nueva visión de la práctica contemporánea, mostrando obras de un máximo de tres artistas, realizada en los últimos tres años.

Sólo Projects: Proyectos de un solo artista, la mayoría creados específicamente para la ocasión previamente seleccionados por un equipo de comisarios internacionales designados por ARCO.

Expanded Box: Espacio de la Feria que refleja el proceso de continua expansión de las prácticas artísticas hacia nuevos formatos y contextos. Esta sección apuesta por las tendencias más actuales que exploran las influencias y usos de las tecnologías en las artes.

Performing ARCO: Nueva sección dirigida a galerías de arte que deseen presentar artistas visuales que propongan obras en vivo (performances). Performing ARCO está dirigida a todas aquellas galerías interesadas en explorar las posibilidades de la performance como práctica de las artes visuales y les brinda la oportunidad de presentar, en el contexto de una feria de arte contemporáneo, aquellas obras de sus artistas cuya expresión última sea la representación en vivo.

Grandes Colecciones: Espacio destinado a promover y apoyar la difusión de aquellas entidades públicas y privadas implicadas en el hecho artístico a través de la creación de colecciones de arte contemporáneo, espacios expositivos y que ofrezcan un poyo destacado a la creación contemporánea.

También existirán secciones para revistas, librerías y editoriales dedicadas al mundo del arte y la pintura.

miércoles 2 de enero de 2008

Exposición sobre El Greco en el Museo del Prado

El caballero de la mano en el pecho de El Greco en cuadros y lienzosEl Greco (1541-1614) a mi entender fue siempre un pintor muy original y su historiografía esta llena de interpretaciones curiosas como es el hecho de suponer que el pintor padecía astigmatismo, lo que le haría pintar a sus personajes alargados. También se ha escrito que utilizó a enfermos mentales como modelos para crear su repertorio de cuadros de santos fuera de sí. Hasta bien entrado el siglo XIX el artista de Creta había sido considerado un pintor secundario en la historia de la pintura, fue en ese siglo, cuando Manet y Fortuny empezaron a reivindicar la pintura de Domenicos Theotocópoulos, su verdadero nombre. La Generación del 98 vio en El Greco la esencia de la mística castellana, no obstante hoy se le considera más un pintor intelectual que místico. Sin duda sus retratos son de una extraordinaria calidad.

El Museo del Prado dedicó a El Greco su primera exposición monográfica en 1902, la muestra incluía una veintena de obras suyas que en aquel momento estaban en posesión de la pinacoteca. Un siglo después, el museo vuelve a exponer los cuadros del artista cretense, siendo ésta la colección de El Greco más representativa y numerosa del mundo, ahora compuesta por 37 piezas autógrafas y otras 10 obras realizadas por sus seguidores o personas de su entorno como lo fue el único hijo de El Greco, Jorge Manuel Theotocópuli. La exposición podrá visitarse hasta el 10 de febrero de 2008.

Leticia Ortiz, jefa del Departamento de Pintura Española del Renacimiento en el Prado y principal responsable de la exposición, ha realizado una investigación exhaustiva sobre las obras del artista que se conservan en el museo. No hay descubrimientos sorprendentes pero cabe destacar que, por ejemplo, se han descatalogado dos cuadros hasta ahora atribuidos a El Greco, Retrato de un fraile trinitario y Julián Romero y su santo patrono. Otra de las sorpresas de la exposición son las tallas de madera Epimeteo y Pandora que nos descubren la vertiente escultórica del pintor, claramente influenciada por el mundo clásico y Miguel Ángel.

También conviene señalar que en el proceso de restauración de algunas de las obras se han eliminado repintes que eliminaban partes originales. Asimismo, se ha traído una pintura de la Casa-Museo de El Greco en Toledo, San Bernardino. Además, se expone una copia de la obra cumbre del pintor cretense, el cuadro El entierro del Conde de Orgaz. En la exposición se desentraña el origen de todos sus cuadros, muchos de ellos procedentes de colecciones reales, otros de donaciones y otros de compras realizadas por el Estado.

El recorrido de la exposición comienza con una galería de retratos, las primeras obras del artista que se incorporaron al Prado, entre los que destaca El caballero de la mano en el pecho (ver foto). Junto a ellos se exhibe también el cuadro religioso La Trinidad. Otra obra expuesta es La Anunciación recibida por el museo en 1872. Posteriormente, el Prado cerró su colección adquiriendo obras como La adoración de los pastores o el lienzo titulado Fábula.